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Criticas: Riding Alone for Thousands of Miles (2005)
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Vuelta a los
orígenes, vuelta al intimismo…
Yimou Zhang ha logrado sin duda los objetivos que se había
planteado
dentro del mundillo cinematográfico. Por un lado, se ha
convertido en
estandarte del nuevo cine chino, un maestro admirado y respetado
película tras película de su dilatada carrera.
Además ha sido el
descubridor de las últimas estrellas femeninas del país
asiático, entre
las que destacan especialmente Ziyi Zhang y Li Gong.
Solo le restaba embarcarse en una gran
producción, probar con un
género distinto y darse a conocer definitivamente en Occidente.
Todo
eso y más lo logró con Hero, una fábula de artes
marciales nacida al
cobijo de la senda que Tigre y Dragón había abierto en
Hollywood.
Después del éxito del filme protagonizado por Jet Li,
Yimou apostó
sobre seguro (más bien sus productores) y decidió hacer
una historia
similar en forma (pero no en contenido) a su película
precedente. La
Casa de las Dagas Voladoras se estrenó en el mercado
internacional,
siendo un sonoro éxito en Asia y haciendo un digno papel en
Occidente,
al amparo del nombre que Zhang se había labrado con Hero apenas dos
años antes.
En ese momento supo que necesitaba un descanso después de tantas
producciones agotadoras, y nada mejor que hacerlo rodando de nuevo.
Pero lejos de repetir la fórmula con un nuevo drama
histórico, Zhang
decidió volver a sus orígenes, al drama intimista
centrado en los
personajes que le hizo ser reconocido dentro del mundo del cine,
todavía alejado de los multicines. Así nace Riding Alone
for Thousands
of Miles, un filme pequeño, personal, una mirada a las
relaciones
personales y a las metas que cada uno se pone en la vida. Quizás
una
reflexión autobiográfica sobre su carrera. No una
conclusión final,
pero sí un merecido punto y a parte.
Un pescador japonés lleva años sin hablarse con su hijo
por motivos
personales. Cuando este cae enfermo, su esposa intercede para que
acceda a ver a su padre, pero no logra convencerle. El padre, dolido
por la actitud de su hijo, decide viajar a China para grabar una
ópera
popular, algo que intentó su hijo, experto en la materia y que
solía
pasarse meses en un pueblo remoto de la región. De esa manera,
el padre
realizará un viaje iniciático, no solo para recuperar a
su hijo, sino
para comprender las razones de cada uno y superar sus propios traumas.
El choque entre culturas que se produce en China amplifica aún
más
si cabe su soledad, pero le hace darse cuenta de que los problemas
entre padres e hijos son algo universal, más allá de la
procedencia de
cada uno. No busca solo el reconocimiento de su hijo sino el suyo
propio que se ve como alguien extraño que se ha recluido para
evitar
los problemas
pero no para solucionarlos. Se dará cuenta de las razones
que hacían que su hijo pasase tanto tiempo allí, alejado
del mundo. Tal
y como él se comporta desde la muerte de su esposa, refugiado en
un
pueblo pesquero de la costa japonesa.
Riding Alone for Thousands of Miles es un drama agridulce, que
juega con diversos elementos plantearnos una historia real como la vida
misma. Como tal, las cosas no salen bien… o tal vez sí, todo
depende de
cómo queramos ver las cosas. Por tanto, el filme no busca el
reconocimiento ni la lágrima fácil, tan solo nuestra
comprensión, el
que nos sintamos identificados con una historia tan personal como la de
la película, pero a su vez desgraciadamente cotidiana. Y sobre
todo,
que aprendamos a ceder en ocasiones…
No me defraudan los intentos de Yimou dentro de las películas de
acción, pero sí prefiero este tipo de filmes. Con un
fantástico guión,
actuaciones maravillosas y una fotografía sublime, Zhang
demuestra que
no está donde está por pura casualidad, sino por
enternecernos con
historias como esta. Ojalá todos los paréntesis fuesen
como este…
Conclusión: Una pequeña joya, no solo dentro de la
filmografía de Yimou, sino de los últimos años.
9/10
Crítica por Carlos L. Montero (Callros)
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