Takeshis’, o
la deconstrucción de un genio
Sin lugar a dudas, la carrera de Takeshi Kitano como director ha estado
marcada por la innovación y el sello personal que poco a poco ha
ido
imprimiéndole a cada uno de sus sucesivos proyectos. Kitano es,
ante
todo, una persona prolífica y dispar, que aprendió a
través del mundo
del espectáculo televisivo, y que ha sabido plasmar su
particular
visión de todo lo que le rodea en el séptimo arte.

Él mismo reconoce que en Japón sigue siendo considerado
un
humorista, a diferencia de en Europa, donde es visto como un director
de cine de autor. Kitano tuvo muchas posibilidades a la hora de hacer
su nueva película. Pudo haber seguido la senda marcada por su
primera
etapa como director, y realizar una nueva Violent Cop o Hana-Bi.
Quizás
explorar el drama intimista de Dolls o El Verano de Kikujiro. O puede
que optase por sorprender y realizar algo distinto como Zatoichi o
Getting Any?, pero sin abandonar su particular estilo. Pero finalmente,
decidió rodar algo que no encaja con nada de lo anterior, o tal
vez con
todo. Una película única, que trasciende el cine, y parte
hacia la
autobiografía a partir de la obra de su autor.
A pesar de haber sido estrenada en el Festival de Venecia,
Takeshis’ no es una película para el espectador occidental, el
que
ahora parece ser su único público. Este es un filme
dirigido
expresamente al público japonés, ese que le sigue viendo
como un cómico
de éxito. Tanto para sus fans confesos como para aquellos que lo
vieron
crecer en el tubo catódico y que se sorprendieron una vez Kitano
decidió dar el salto al cine.
Una vez planteadas unas bases fundamentales, Takeshis’ se erige
como la más personal de todas sus películas, y la que a
su vez produce
las más enfrentadas opiniones. Este no es un filme en el sentido
estricto de la palabra, sino un punto y aparte en la filmografía
de su
autor. Una reflexión sobre su carrera y sus constantes, vista
por sí
mismo y también desde fuera. No se puede negar que por estas
misma
razones, Takeshis’ en su conjunto es una obra ególatra y
narcisista.
Pero esto no tiene por qué ser necesariamente algo perjudicial
para la
misma. Kitano empieza su
particular reconstrucción desde la cima del
éxito, y va descendiendo conforme avanza el metraje. No es, por
tanto,
una visión propia del pasado sino del presente. Algo así
como una obra
póstuma al cine que ha venido haciendo hasta la fecha.
A través de múltiples referencias a cada una de las
etapas de su
vida, y centrándose especialmente en su pasado
humorístico y su actual
carrera cinematográfica, Kitano se deconstruye a sí mismo
y a su obra,
y plasma con los elementos restantes una historia que intenta buscarle
sentido a todo lo anterior. Lo menos importante es la película
en sí
mismo, porque en ella está presente todo. Desde Susumu Terajima,
pasando por Ren Osugi o el propio Kitano, con los dos personajes
prototípicos que ha interpretado en sus películas. Todos
ellos están en
Takeshis’, y la película guarda referencias para cada una de sus
películas anteriores, desde Violent Cop hasta Zatoichi.
La duda llega cuando nos planteamos la calidad estrictamente
cinematográfica de la película. Si analizamos Takeshis’
por su guión,
sus interpretaciones o su historia, sin duda saldremos defraudados.
Pero si hemos sabido apreciar la obra de Kitano, y sabemos paladear
Takeshis’, sin duda disfrutaremos de ella al nivel de sus anteriores
películas.
Crítica por Carlos L. Montero
(Callros)
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