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Criticas: Battles Without Honor and Humanity (1973)
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Debo admitir, que me he dedicado a reseñar el cine
asiático contemporáneo y que mi acercamiento con el
pasado ha sido casi mínimo, pero gracias a que poco a poco este
servidor ha ido conociendo mas y mas gente interesante e interesada en
este movimiento artístico, va descubriendo que lo hermoso de
esta cinematografía no solo esta en el presente ni en el
promisorio futuro sino que también, goza de un genial pasado.
Como decía, gracias otra vez a Nabasu Jiru, precursor de la base
de datos de cine asiático mas imponente de la red en habla
hispana (www.eigaotaku.com), es que llego a esta primera pelicula que
data de 1973, la cual es parte de una pentalogía respecto al
mundo Yakuza, distinto al enfoque Miike o Kitano que conozco, dirigida
por el maestro Kinji Fukasaku, de quien solo he podido ver, Battle
Royale, su obra póstuma, pero que después de este
visionado, se convierte en una obligación visitar esta saga e
incluso mayor parte de su filmografía.
Kinji Fukasaku, es un visionario, si en la reseña de Battle
Royale decía que a su edad supo captar la problemática de
una juventud nipona, en esta cinta, hace un paralelo entre la
formalidad de ser Yakuza y todas sus ceremonias y códigos de
honor contrastándolo con la realidad, afirmando en sus
imágenes que toda esta parafernalia atrás de esta secta
de delincuentes tan solo esconde criminales que poco respetan estos
códigos milenarios de honor y lealtad poniendo sobre el tapete
la desmitificación de esta mafia japonesa.
Esta pelicula se inicia introduciéndonos en el Japón de
la posguerra, específicamente la ciudad Hiroshima en donde reina
el caos, las calles están dominadas por americanos que violan a
las locales, prostitución, hambre, poca presencia de autoridad,
en donde pequeños clanes desorganizados toman las calles
estableciendo negocios turbios tratando de dominar una porción
del mercado negro, allí se nos presentan a una diversidad de
personajes, casi mendigos vagando en las calles, pero todos con un
futuro, que se remarca con sangre, todos tendrían a futuro un
nombre en el mundo del hampa de esa ciudad.
Luego de esa presentación un tanto desordenada de los personajes
que va tan bien con el estado de Hiroshima, se nos presenta un
japón desolado y en ruinas, en el cual destaca el personaje de
Shozo Hirono (Bunta Sugawara) quien ingresa al mundo Yakuza, a
través de la familia Yamamori, quien a través de sus ojos
se cuentan 10 años de sangre, violencia y traiciones de esta
familia mafiosa.
Lo interesante de esta propuesta de reflejar a los Yakuzas, es que el
jefe de esta familia Yamamori es un empresario hábil,
millonario, sin escrúpulos, quien como piezas de peones crea
enfrentamientos entre sus hombres para acumular mas dinero, sin
importarles los códigos o rituales de los mismos Yakuzas a quien
dice representar, en reflejo un demonio vestido de cordero que utiliza
la tradición para beneficiarse y que, además cuenta con
una esposa, tan despreciable como el.
En contrapartida, Shozo Hirono, leal cual servil perro, dispuesto a
inmolarse por su jefe, respeta los códigos, es capaz de cortarse
un dedo aunque después digan que el incidente causado sea de
menor importancia o de pasar años en la cárcel, pero sin
embargo es un despiadado asesino y respetuoso, orgulloso y honrado de
ser un Yakuza, pero que poco a poco, se va dando cuenta que todo lo
"bueno" que
se le inculco respecto a la familia se desmorona como un castillo de
naipes, al ver morir uno por uno, a los miembros de su familia.
Si algo hay que agradecerle a este director Japones, es la
desmitificación ceremonial que tiene esta organización
criminal, aquí el yakuza no sabe como cortarse un dedo, el jefe
llora frente a su secuaz por miedo o temor, no hay lealtades ni
amistades. Otra cosa es que resaltar es que esta primera parte de la
saga, muestra el crecimiento de Japón en 10 años, siempre
con el brazo protector de la mafia (ver el tema de los votos en la
asamblea que fue manejada por los Yakuzas) para llegar a ser la
potencia mundial que es hoy.
Fukasaku, imprime a esta un ritmo endiablado sin ser atolondrado, con
un trabajo de actores y manejo de la acción espectacular,
haciéndome olvidar que la pelicula tiene mas de 23 años
de antigüedad, a este director se le siente vivo.
En síntesis, la versión oriental de El Padrino, no puedo
decir que reinventa un género del cual desconozco mucho, pero si
una de las mejores películas que he podido ver en mucho tiempo.
Imprescindible que obliga a seguir visitando, ahora el pasado, de un
cine que no me deja de sorprender.
Puntuación: 10/10
Crítica por chowfanblog - Alex
Guerrero.
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