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Con el pistoletazo de salida del pasado viernes
con Three
Times, empiezan las maratónicas sesiones de (3 a 4 por día)
películas del
BAFF, en sus diferentes secciones. A continuación la
crónica de una columna
deformada (sábado 29).
Primero
asistí a la proyección de "Big River" (Asian
Selection), film del director japonés Atsushi Funahashi. Esta
producción
japonesa rodada completamente en inglés
y localizada en el desierto americano
de Arizona, narra el casual encuentro de 3 almas perdidas: un
japonés, un
pakistaní y una americana, y su eventual mutuo apoyo para
encontrar sus rumbos.
Más allá de lo que esta concurrida fórmula nos ha
ofrecido en innumerables
trabajos a lo largo de la historia del cine, el film podría
haber destacado si
el director no tuviera la obsesión de rodar los desiertos de
Arizona desde
todos los posibles ángulos, irregularizando de sobremanera el
ritmo del metraje.
Las causas directas de este hecho se materializan en una total perdida
de
interés del espectador, sacrificando un guión que hubiera
dado mucho juego ya
que el uno de los temas es discutible y de actualidad, el fanatismo
anti-americano.

Por otro lado fue un auténtico placer poder disfrutar de
Bashing
(En Competición), obra maestra del japonés Masahiro Kobayashi.
El film
basado en pinceladas de hechos reales, narra la tormentosa y
claustrofóbica
vida de Yuko, quien tras regresar como voluntaria de Oriente
Próximo se ve
envuelta en un espiral pesimista y destructivo, en el que todo quien la
rodea es
cómplice. La cinta, un ejercicio del mejor y auténtico
cine social realizado
con el fin de mover conciencias en la sociedad japonesa, consigue
causar la
reflexión esperada gracias a la perspectiva neutra y limpia de
juicios de valor
por parte del director, ya que será el espectador el
único que pueda juzgar los
(duros) hechos que ocurren a lo largo del metraje. Bashing
cumple
así con el
compromiso propio del género, sin dejar atrás la perfecta
sincronía entre los
detalles emocionales de los personajes y los pocos pero importantes
detalles
técnicos.
Finalmente, el
sábado 29 culminaba con la proyección de
Invisible
Waves (Asian Selection), nuevo trabajo del tailandés Pen-Ek Ratanaruang.
Con una sala a reventar la pregunta era común… tras meses y
meses
de especulación y secretismo, ¿podría el film
estar al nivel del último trabajo
del cuarteto Asano, Doyle,
Ratanaruang y Yoon? (para los despistados, me
refiero a la gran Last
Life in the Universe), la respuesta ciertamente
carece
de importancia ya que no hay derecho para comparar ambos films, almenos
claro
está que el propio director decida encasillar su trabajo a la
sombra del
anterior y ante tal ejercicio, de
similar equipo técnico, estructura y desenlace, Invisible
Waves
se queda en una
gran decepción (cosas del hype...). A pesar de una elegante
fotografía de Christopher Doyle,
el film sufre de
gags innecesarios, personajes sobrantes y un humor negro totalmente
nulo. La
violencia se ve también reducida a ser una mera
provocación (ridícula por
momentos), olvidando el tiempo en que fue un efecto que adorna la
relación
entre personajes. Por último veremos a un Tadanobu Asano
bastante flojo y una
Kang Hye-jeong
a millones de años luz de lo que es capaz de hacer.
Definitivamente
no es una cinta recomendable para descubrir al director.
Y mañana en la segunda
sesión: A Blue
Automobile, Green
Mind, Metal Bats, "Be with Me"
y la revelación del festival Rampo
Noir.
Crónica por RyoAce.
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