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Crónica de la segunda sesión del
BAFF06, correspondientes a
los días domingo 31 y lunes 1, en los que fui digiriendo poco a
poco lo que
veía hasta que encontré el gusto al vómito con
Rampo Noir.
El domingo 31 tuve
la oportunidad de ver A Blue
Automobile
(Asian Selection) del japonés Hiroshi Okahura.
El film, un decadente enredo
entre personajes solitarios basado en un manga de Yoshimoto Yoshimoto,
narra la
historia de un DJ con tendencias suicidas, su relación con su
novia y la relación
en paralelo con la hermana de la misma. A base de un guión bien
estructurado, una
genial banda sonora y experimentación visual, conoceremos que
cosas atormentan
al DJ (Arata),
entre ellas su incapacidad de enfrentarse a una relación a
dos bandas. Un film que personalmente me gustó, y que no
dejará indiferente a
sus detractores.
La siguiente
proyección fue Reflections
(En Competición),
del taiwanés Yao Hung-I. La
crítica general de la opera prima del ex-ayudante
de dirección de Hou Hsiao-Hsien,
es que Reflections
se perfila a ser una versión
extendida del tercer capítulo (Tiempo de Juventud) de Three
Times (Inauguración
del BAFF2006), algo fácil de notar en la compartida banda sonora
y el déjà vu
de algunos planos. Sin embargo allí donde tiempo de juventud no
puedo llegar, esta
historia de un trío amoroso abre un nuevo camino estético
y narrativo que
sostiene al film por si solo, despertando así curiosidad por los
trabajos que el
director pueda realizar en el futuro.
Para culminar el
día me acerqué a ver Green
Mind, Metal Bats
(En Competición) del japonés Kazuyoshi Kumakiri.
Film de interminables 96
minutos que narra la historia de un obsesionado al béisbol que
practica en sus
tiempos libres mientras trabaja en un supermercado, el golpe definitivo
que lo
llevará a las grandes ligas. Su vida cambiará cuando
conozca a Eiko, una
borracha que además de apoyar su obsesión, forzará
un eventual encuentro con un amigo de la
infancia
de nuestro protagonista. Con nada nuevo que mostrar y algunas escenas
que
imitan al mejor Katsuhito
Ishii, Green
Mind ha resultado ser una cinta
mediocre, ni los cameos de Susumu Terajima y Koji Wakamatsu
consiguen alejar al
film del aburrimiento.
Y al fin llegamos a
la gran revelación del festival, el lunes
1 asistí a ver el film Rampo
Noir (Sesiones Especiales), de la cual aún tengo
un agradable recuerdo. La película recita 4 historias insanas de
desbordante
calidad visual, interpretativa y sonora, basadas en la obra del
escritor japonés
Rampo (Taro Hirai), por lo
tanto cada capítulo beberá de la fuente literaria de
crímenes oscuros, y tendrá carta blanca en los
demás aspectos. Primero veremos
la corta pero intensa Mar’s Canal, de Suguro Takeuchi,
podríamos tomar esta pequeña
historia sin sonido y rodado con estilo de videoclip como un
preámbulo de lo
que veremos luego. La siguiente, Mirror’s Hell de Akio Jissoji,
sería una historia clásica del
noir (caso imposible por resolver – detective) si no fuera por la
dinámica y bella
fotografía que caracteriza esta historia. Para entrar en calor
se nos presenta
luego Caterpillar de Hisayasu Sato,
historia que nos ofrece la visión de que
sin un nexo entre el bizarrismo y la dominación sexual,
jamás alcanzaremos el
pico más puro del amor y el arte. Por último y ya
sumergidos en la fantasía y
el humor negro, Crawling Bugs de Atsushi Kaneko
pone fin al poema con una tenebrosa
y sarcástica historia de un enfermo patológico, y su
obsesión por mantener
bella a la única mujer que amó.
El noir como género dentro
del cine japonés pocas veces se
ha visto removido hasta la llegada de esta delirante montaña
rusa. Si hacemos
memoria, en la actualidad gente como Takashi Miike y Takeshi Kitano han
intentado amoldar el género
a su manera con resultados mas que correctos, aunque ciertamente
más loable por
pretencioso ha sido el trabajo de Katsuhito Ishii,
quien tampoco ha sabido
reinventar la fórmula. Sin embargo Rampo
Noir por su naturaleza bizarra y
transgresora, consigue trascender mucho mas allá de lo que
hayamos visto hasta
ahora en el noir japonés, convirtiendo a la cinta además
de, inmediatamente una
obra maestra y pieza de culto, en un referente del noir japonés,
un antes y un después
del género y de sus referencias
visuales
e interpretativas, destacando en este punto a un impagable Tadanobu Asano al
que fuerzan
artísticamente hasta límites jamás vistos.
Así acaba la segunda
sesión del BAFF, y mañana más: Singapur
aterriza en Barcelona con Be with Me
y 4:30,
sin eclipsar a la japonesa It’s
Only Talk.
Crónica de RyoAce.
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