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Llegamos al ecuador del festival con la
crónica
correspondiente a los días martes 2 y miércoles 3, donde
pude comprobar la
altísima calidad del cine proveniente de Singapur y pude
también estrechar la
mano a un habitual del BAFF, el japonés Ryuichi Hiroki
después de la proyección
de It’s Only Talk.
La crónica
del martes 2 empieza con la proyección de un
inolvidable film, Be With Me
(Asian Selection) de Erick Khoo.
Este nuevo
trabajo del realizador singapurés (tras 8 años de
inactividad), nos cuenta 3
historias ficticias que se entrecruzan, narrados desde la
autobiografía de
Theresa Chan, mujer de 61 años quien siendo ciega y sorda desde
su infancia,
consiguió aprender inglés entre otras muchas cosas. Los
personajes del film
cuentan con características de personalidad que no distan de la
realidad. Por
diferentes circunstancias una gran soledad les invade, causando que
cámaras de
seguridad, Internet, mensajes de móvil e incluso recetas de
cocina, hablen y
expresen sus sentimientos por ellos, causando así un
mínimo diálogo hablado
durante el metraje. Por su manera sencilla y directa de repasar las
formas de
comunicación de hoy en día, por su narrativa inteligente
y las formas de
transmitir un mensaje universal, Be with me es de lo mejor y más
interesante que
he visto fuera de competición en este BAFF.
Paso ahora a
comentar otro film que comparte la nacionalidad
y calidad de Be With Me, 4:30 (En
Competición) de Royston Tan.
Cada noche a las
4:30 de la madrugada, Xiao Wu de unos 13 años, se levanta para
espiar al único
ser humano que vive con el y con quien también se siente
identificado, un
solitario y suicida de nacionalidad coreana. Como solo habla
eventualmente por
teléfono con su desaparecida madre, nuestro protagonista
tendrá peligrosas
figuras del orden: la televisión, un colegio donde nadie le
entiende y
medicinas de dudosa calidad. El acercamiento entre nuestro protagonista
y el
habitante coreano poco a poco irá despegando, con
pequeños (y algunos
irrisorios) detalles de gran significado. Rodada con un estilo casi
documental,
el film cuenta con muchos planos fijos y largos travellings que
recuerdan a la
aclamada Nadie
Sabe de Hirokazu
Kore-eda, lo cual hace a 4:30
como conjunto,
una interesante entrada de la Sección
Oficial.
Por último
el miércoles 3, se proyectó It’s Only Talk (En
Competición) del japonés Ryuichi Hiroki,
film basado en una novela homónima de
éxito en Japón. En sus 126 minutos asistiremos a un
capítulo trágico en la
viuda Yuko (una excelente Shinobu Terajima),
mujer treintañera que aunque vive
con cierta plenitud, acaba de vivir la muerte de sus padres. Aunque a
diferencia de Vibrator donde los problemas eran emocionales y
pesimistas, en
este film el malestar psíquico se llevará con cierto
positivismo. Yuko conocerá
pues a 4 hombres en el film, un pervertido declarado, un joven yakuza
que desea
revisitar su pasado, un político con problemas de
erección y a su primo de
peculiar filosofía de vida. Cabe destacar la
interpretación natural de los
actores en conjunto, opinión que pude hacer llegar al director
durante la rueda
de preguntas post-proyección, a lo que comentó que se
improvisaron algunos diálogos
aunque también, algunas escenas se repitieron mas de una vez
para seguir lo que
el guión marca. Un gran ejemplo de buen cine japonés
contemporáneo.
Otra sesión que llega a su fin. Para mañana y entrando en
la
recta final: Loach is Fish too,
Grain in Ear y la
controversial Eli,
Eli, lema Sabachtani?.
Crónica por RyoAce.
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