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Quinta y última sesión de la
crónica, con la competición
oficial reproyectando los films en certámen, asistí a las
secciones
minoritarias de afluencia, pero de igual importancia y calidad que las
demás,
como espero transmitir a continuación.
El festival internacional de
Jeonju de Corea premia a los
trabajos mas interesantes que se presentan en competición desde
el 2000 de la
mejor manera posible: auspiciando mediometrajes rodados en digital a 3
directores de diferentes nacionalidades, lástima que estos
trabajos no pasen de
la gran pantalla al DVD (almenos de momento). En el presente BAFF se ha
podido
observar los correspondientes al programa del 2003 al 2005, de los
cuales solo
pude ver los dos últimos ya que la cinta del 2003 se encontraba
en pésimo
estado según informó la organización.
El programa del 2004
resultó ser muy irregular a las
expectativas que me había creado… Primero pude ver
la única historia salvable del ómnibus,
Influenza de Bong Joon-ho,
director de la consagrada Memories
of Murder. Este falso
documental muestra la historia de un hombre desempleado en Corea y el
espiral
de violencia al que será atraído apartir de este hecho. A
través de cámaras de
seguridad instaladas en carreteras, bancos y parkings, asistiremos a
los actos
delictivos del protagonista que cada vez aumentan en magnitud, en una
sociedad
que carece de comprensión pero a la que le sobra mucha violencia.
El siguiente film fue Dance with me to the end of love,
de Yu Lik-wai,
mas conocido en la industria por ser el director de fotografía
en
la mayoría de los trabajos de Jia Zhang-Ke y
por dirigir la multipremiada Love
will
tear us apart. La historia narra el amor de 2 personas en un
futuro apocalíptico,
lo demás se centra en un aspecto técnico poco
fluído y muy tedioso, que aburrió
a la sala dejando a unos pocos acompañados de imágenes
poco artísticas y una
narrativa desordenada y demasiado complicada para lo que
pretendía contar la
historia, convirtiendo a sus 30 minutos de duración en una
tortura
interminable.
Seguidamente para cerrar el
jeonju 2004 se mostró Mirrored
Mind de Sogo
Ishii, conocido por sus frecuentes trabajos con Tadanobu Asano, Gojoe
o Electric Dragon 80000 V,
son los últimos ejemplos. Debido al mal estado de la
copia los subtítulos no se podían leer bien, y
además la historia se centra en
grabar a una actriz que cuenta sus desamores en un largo e interminable
plano,
lamentablemente después Dance
with me to the end of love, no estaba en
condiciones de ver a la misma persona hablando todo el rato y no
entender lo
que decía, pase a retirarme entonces.
El programa
del 2005 en cambio fue totalmente lo contrario,
fue difícil pestañear ante los 3 excelentes mediometrajes
mostrados. El primero
de ellos fue Worldly Desires,
del director tailandés Apichatpong
Weerasethakul,
realizador de 2 sendas obras maestras como lo son Tropical Malady y Blissfully
Yours. La historia que también podría ser una
especie de falso documental,
narra la historia de amor entre 2 miembros del reparto técnico
de un videoclip
rodado en la jungla, escenario habitual del trabajo del director. En un
claro
ejemplo de lo que debe ser un rodaje de Kick the Machine, una de las
pocas
productoras independientes que trabajan en Tailandia fuera del
mecanismo del
“Studio”, se desarrollará el romance escondido de los
protagonistas entre la maleza, en el tiempo libre del rodaje del
videoclip. Una historia muy
humana y contemplativa , muy en la línea de los trabajos del
director.
Luego se
presentó Haze,
interesante y perturbador trabajo de
un hombre que no necesita p resentación,
el japonés Shinya
Tsukamoto,
quien para
los despistados ha creado auténticas obras de arte como Tokyo Fist ó A
Snake of
June. El film se abre con el director en su faceta de actor,
encarnando a un
hombre que despierta en una especie de claustrofóbica
prisión de concreto, de
la que debe escapar. En principio el protagonista ante el horror y la
desesperación que logra transmitir, creerá que todo es un
sueño hasta que se
desencadena el dolor en el siguiente habitáculo, ahora que
siente que todo es
real, intentará escapar. Con este original desarrollo se muestra
esta oscura y
visceral mezcla entre la carne y el concreto, de la que existe una
versión
extendida en DVD de 50 minutos que no tiene desperdicio alguno
visionar, para
adentrarse por ejemplo, en el trabajo del director.
Después de la fuerte
impresión que dejó Haze,
se mostró
Magicians
del coreano Song Il-gon,
director de las
excelentes Spider Forest y
Git. La historia va de un
grupo de ex-músicos que se ven después de años en
el
bar de uno de los integrantes. Llena de gags divertidos y situaciones
cada una
mas extraña que la otra, se desarrollará un interesante
diálogo entre ellos
dentro y fuera del local. Pero la magia se encuentra en que el film en
su
totalidad es un único plano secuencial exprimiendo al
máximo lo que los actores
pueden dar de sí, y también lo que el reparto
técnico pueda hacer en los
diferentes escenarios recargados de color y luces dinámicas, que
ha sido un
trabajo de 10 sobre 10.
De la
sección Digital Cinema, donde se proyectan film
rodados en digital y de bajo presupuesto, solo pude ver Moon & Cherry,
dejando muchas otras cintas como Analife,
A Great Actor ó Pink
Ribbon en el
tintero debido a la apretada agenda de la sección oficial. Sobre
el film en sí
diré que fue una grata sorpresa para la concurrida sala a la que
cada vez mas
gente se iba sumando y no es de extrañar, por el film
proyectado, primero por su divertida connotación
sexual y segundo por lo cómico de sus situaciones. El tercer
trabajo de Yuki
Tanada cuenta la historia de Tadakoro, un adolescente virgen que
se une al club
estudiantil de narrativa erótica donde será seducido por
Mayama, la única mujer
del grupo. Mayama obsesionada con sus relatos, que son los
únicos con relativa
calidad del grupo estudiantil, hará todo lo posible por retratar
fielmente las
sensaciones que los personajes ficticios de su última novela
erótica sientan, y
para tal fin el ingenuo Tadakoro es el mejor conejillo de indias. Con
un ritmo ágil
y la frescura que aporta el divertido guión, esta cinta japonesa
conseguirá con
relativa facilidad ganarse a cualquier espectador que la disfrute.
Como cierre de esta
celebración del cine asiático que es el
BAFF, y esperando que esta situación quede en lo
anecdótico, se presentó la
peor película del festival que irónicamente será
la de mayor distribución en
las salas de nuestro país y del mundo, estamos hablando de
The Promise ó
cómo desperdiciar 35 millones de dólares en un trabajo
ambicioso pero
terriblemente tópico y aburrido. No hay mucho que decir, esta
nueva historia,
hecha a la americana, intenta pero no consigue reinventar el wuxia a
base de
efectos especiales mal conseguidos con un reparto de renombre y de
diferentes
nacionalidades, pero muy inefectivo y vacío en la
práctica. Un film que junto a
las infumables Siete
Espadas y The
Myth, han conseguido hacer del año 2005 una
temporada especialmente mala para el género épico en
China/HK.
Y así concluye la 8ª
edición del BAFF. Personalmente sentí
una gran decepción al enterarme de que los últimos
trabajos de Kitano, Miike ó
Ishii no estaban en ninguna sección, pero después de ver
alrededor de 20 films
(en maratónicas sesiones) de directores para mi desconocidos, me
di cuenta de que
es más efectivo mostrar lo de menos repercusión en
festivales como el aquí
tratado, muestra de ello es la robusta sección oficial, con lo
cual la
organización ha conseguido que el BAFF no se cierre a un grupo
de directores
como lo hacen otros festivales europeos que se autoproclaman los
mejores de
Europa. Por lo tanto la presente ha sido una excelente edición
que lejos de
querer marcar canon de lo que es buen o mal cine, ha conseguido mostrar
la
superficie de la actualidad y lo menos conocido y descontaminado del
cine
asiático, como la bellísima Be
With Me, film que junto con Bashing
y Rampo
Noir
han sido un total placer poder disfrutar.
El palmarés es para variar
muy discutible y lejos de crear
polémica recordemos que se ha disfrutado de una sección
oficial de mucha
calidad, donde el Durián de Oro ha sido otorgado a la
producción china-coreana
Gran in
Ear de Zhang Lulu,
con merecida mención especial y premio del público
para la japonesa It’s
Only Talk de Ryuichi
Hiroki. Por último el premio de la
sección D-Cinema ha ido a parar para el documental Dear
Pyongyang, el cual
lamentablemente no se si tuve la suerte o desgracia de no asistir a
verla. El
comunicado oficial del festival lo tenéis en la web oficial.
Crónica por RyoAce.
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