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Criticas: Visitor Q (2001)
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¿Alguna vez se ha preguntado cual es su limite como espectador
de una
película? En mi caso, esta cinta de Takashi Miike, ha bailado
entre la
linea que divide lo permisible de lo intolerable, en los limites de mi
capacidad como cinéfilo.
Es bueno recalcar que mi nivel de tolerancia es totalmente amplio,
es decir no le hago asco, a ningún tipo de película. Es
más, el cine
transgresor, visionario, rebelde y sin concesiones, es el que mas me
motiva seguir por lo complicado de dicho ejercicio, el cual requiere
tener los sentidos agudos para captar con cierto nivel de certeza, la
visión del director de turno o por lo menos, acercarse a su
universo.

Pero cuando, uno se topa con la visión de un director como
Miike,
es casi seguro que el juego de entenderlo provocará terremotos
internos, ya que su cine confunde al espectador de turno, como en mi
caso con "Visitor Q", en la
disyuntiva, de si la película es buena por
tener en su sucesión de transgresiones un sentido o sin tan
sólo se
trata de un juego sucio, es decir Miike te utiliza como un saco de
boxeo, te golpea, te golpea y te golpea hasta dejarte tan mareado que
al final no puedes saber que pasó ya que aun sigues girando en
contradicciones.
Y es que los golpes son sucesivos en esta película, todos
concentrados
en la familia Yamasaki: De inicio, El padre, un reportero frustrado
intentando reflejar en vídeo la decadencia de la juventud
japonesa
visita a su hija, una prostituta juvenil que le ofrece sus servicios y
evidentemente dentro de la disfuncionalidad de la película, el
padre
acepta la escena incestuosa, el hijo de este es víctima de la
violencia
estudiantil en su escuela, sin embargo, en casa abusa de su madre
golpeándola con una infinidad de utensilios infligiéndole
un dolor
extremo, otra vez el sin embargo, la madre es una dominatriz que se
prostituye y vive del dolor.
Como se ve, personajes con bipolaridad de comportamientos, el
padre, calmado y fracasado que busca aventuras siendo sodomizado o
teniendo sexo con su hija, el chico retraído en la escuela que
en su
casa es violento y hostil con su madre y esta, sufrida y sumisa frente
al comportamiento de su hijo pero que en la calle, es capaz de
infringir el mismo dolor a sus clientes producto del consumo de
heroína, es decir, los personajes reaccionan en el núcleo
familiar en
contraposición a lo que reciben de la sociedad o viceversa.
A este planteamiento interesante, a pesar de lo bizarro,
sórdido,
grotesco y absurdo que parezca, se le une un personaje a la trama, el
visitante Q, un personaje que ingresa a la casa absurdamente (le
propina un golpe al padre en la cabeza y este lo lleva a su hogar), un
tercero ajeno a los lazos de sangre que llega al hogar disfuncional
para, y he aquí mi confusión existente, no se si el "Visitante Q" llega
a la casa a cambiar la vida de sus miembros ya sea mejorando sus vidas
en sus aberrantes metas personales o para ser tan solo el elemento que
necesitaba Miike, para retratar como un tercer ojo de voyeur dentro de
la película, los comportamientos transgresores de esta familia,
como
una aguda y bizarra critica no exenta de sátira de como la
sociedad
afecta al núcleo familiar japones.
Y es que esta
confusión no significa necesariamente que valore la
película en forma deficiente, a pesar que en su ultimo tramo,
Miike
divague oníricamente en una sucesión de escenas realmente
fuertes como
la expulsión de leche materna de los senos de la madre o la
violación
post mortis de un cadáver por parte del padre, entre el
desenfreno y la
perturbación llego a captar, evidentemente con poca falta de
sutileza,
la intención de Miike de despertar conciencias, como diciendo
mira
Japón, los padres tienen sexo con sus hijas, los jóvenes
en las
escuelas son golpeados, las mujeres son maltratadas, esto pasa en la
realidad y aquí esta mi cámara (el visitante Q) para
mostrártelo, la
escena final de la familia volviendo al seno materno, es la
conclusión
creo, de esta tesis.
Quizás me equivoque en el análisis, no soy psiquiatra ni
psíquico
para entrar en una mente tan desordenada y a la vez tan virtuosa como
la de Takashi Miike, pero ya el simple hecho que con una
película me
ponga al limite de mi capacidad como espectador y que a la vez me
permita elucubrar diversos significados a sus imágenes de mas
aberrantes y brutales, significa que estoy ante una de esas
películas
que se quedan dando vueltas y vueltas en tu mente buscando un
significado aunque quizás el director de la misma, no se lo haya
tomado
muy en serio.
Crítica por chowfanblog - Alex
Guerrero.
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