AFTER
THIS OUR EXILE

La sección oficial comenzó con la proyección de "
After This Our Exile", la
película con la que Patrick Tam ha regresado maravillosamente a
la dirección, y es que su última aparición como
director, en "
My heart is that
eternal rose", fechaba de 1989. En ese lapso de casi dos
décadas, el cineasta hongkonés ha destacado en su
calidosa y reconocida, a la vez que escasa, labor como montador: suyos
han sido los montajes de "
Days of
Being Wild" y "
Ashes of Time"
de Wong Kar-Wai y "
Election"
de Johnnie To. Lo que de entrada más llama la atención de
este su nuevo film, si nos fijamos, es lo recargado y complejo del
título internacional en inglés en contraste con la
simplicidad y brevedad del chino: "
Fu
zi", es decir "
Padre e Hijo".
Parece que el título internacional pretenda reflejar el tono
elevado de la película, a la vez que un paralelismo con la vida
real, quiero decir, con la trayectoria como director del propio Tam.
Nos presenta, pues, la radiografía exhaustiva de la
relación entre un padre y su hijo pequeño, tras la
quiebra del núcleo familiar que integraban junto con la madre
del chico. La relación de la pareja adulta llega a su punto
álgido de degeneración, y las ansias de cambio e
independencia de la mujer llevan a padre e hijo a la conmoción y
trabucación de su vida y orden cotidianos. Antes se nos describe
explícitamente la recta final de conflicto de la pareja, donde
cabe destacar la apabullante interpretación del actor Aaron
Kwok, que mantiene un ritmo de tensión increíble, siendo
cada uno de sus pasos un impacto y dando la impresión de estar
al borde de una explosión de violencia en todo momento. La
segunda parte del extenso metraje, en la que se puede empezar a
relacionar la historia con la palabra "
exile"
del título inglés, se centra en el descenso del
protagonista hacia la pequeña delincuencia, arrastrando hacia
ella a su propio hijo. Pero quizás lo más destacable del
film es, precisamente, el propio montaje, a cargo del mismo Tam, e
incontestable prueba de su dominio en esa labor del proceso
cinematográfico: es fluído, harmonioso unas veces,
vertiginoso otras, dando un dinamismo y vitalidad a la película
más propio de los filmes de acción, y llega a su
máxima expresión en esa espeluznante escena cercana al
final de la película en la que el protagonista aparece con la
oreja vendada... Con unos flashes muy impactantes, se nos dan a conocer
a posteriori las razones de su lesión. Sin embargo, tras todo el
desarrollo de la película, que en conjunto he de considerar muy
satisfactorio (si bien una cinta de 150 minutos tiene casi por
definición sus altos y bajos), hay que preguntarse si el final
de la misma, que no voy a desvelar, supone una dosis de edulcoramiento
demasiado elevada (con flashbacks gratuitos que añaden una nota
de ternura inexistente durante el resto del film), llegando a
contradecir una, por lo menos aparente, tesis de determinismo, ya sea
social o natural. El sonido y la música, que baila entre piezas
clásicas y ruidosamente modernas, estallando a veces en momentos
de calma y silencio absolutos, acaban de poner la guinda a este
recomendable film.
FAMILY TIES

Este año en el BAFF ha sido destacable la alta presencia de
films que abordan la difícil fusión o alternancia entre
drama (o melodrama) y comedia. Unos con más de lo primero, otros
con más de lo segundo: en el caso de "
Family Ties", la empresa se ha
afrontado de un modo bastante equilibrado. De entrada, hay que
reconocer que este largometraje coreano se hace simpático de
principio a fin y cuenta con una ingeniosa historia dividida en tres
hilos argumentales que acaban por fundirse al final. Las tres
narraciones se centran en las vicisitudes de unos personajes que en
todos los casos transgreden el modelo tradicional de familia coreana.
La pantalla es invadida constantemente, por decirlo con términos
suaves, por la falta de paciencia exasperante de los protagonistas,
llegando a convertirse el producto en un desfile estridente de
histéricos y neuróticos. Los que salen más bien
parados de este panorama son los personajes femeninos, que conforman un
nuevo prototipo de mujer más independiente, moderno,
autónomo y exitoso en la lucha contra las imposiciones de sus
roles sociales. La película pone en cuestión ciertos
pilares de base de una sociedad que, tras experimentar un
rapidísimo progreso económico, tecnológico y
cultural, se enfrenta ahora al cambio social y a uno de los mayores
choques generacionales que haya sufrido un país que haya
ingresado al club del llamado bienestar. Es algo que también
estará en el trasfondo de otra excelente película coreana
de este año en la sección oficial, "
No Regret", y ese algo es donde, en
el caso de "
Family Ties",
reside el máximo interés del film, ya que otros aspectos,
como por ejemplo los momentos cómicos, dejan bastante que
desear. Sin embargo, por el ambiente de la sala, la película
pareció tener bastante buena acogida e incluso se podía
considerar una candidata firme a llevarse el premio del público.
THE EXAM

"
Una película basada en una
historia real, rodada con actores no profesionales que en muchos casos
se interpretaban a sí mismos", rezaba el comentario
sobre "
The Exam" incluido en
el catálogo del festival. Esa frase fue el motivo que me
decantó por acudir a la proyección de este film, en vez
de a la de "
Platform" de Jia
Zhang-ke. Si bien este último se ha convertido en uno de mis
cineastas favoritos gracias a joyas como "
The World" o "
Still Life", sus películas
son ya fáciles de conseguir en España, mientras que "
The Exam" no lo será tanto,
ni mucho menos. El film nos narra la lucha administrativa de una
profesora de un recóndito pueblo para conseguir el traspaso a la
ciudad donde residen sus hijas universitarias, cuyo modo de vida
moderno la tiene preocupada. Mientras los jóvenes alumnos de la
maestra deben quedar un año más en primera
posición del examen oficial de colegios de la zona, ella se
embute en un traje impermeable para recorrer a pie y a través
del agua poco profunda las seis horas que separan el pequeño
lugarcito del núcleo urbano. El contraste entre lo rural y lo
urbano se hace explícito en el film, llegando a su máximo
cuando las hijas, acostumbradas a las comodidades que han conocido en
la ciudad, se niegan a regresar a un pueblo donde ni siquiera hay
electricidad. "
The Exam" es,
sin duda, una producción austera, sin anchas pretensiones y que
cumple su afán documentalista a la perfección,
afablemente y con una bella fotografía. La línea
argumental flojea, sin conseguir la fuerza deseable (no se profundiza
lo suficiente en los vínculos y relaciones entre personajes) y
pecando a veces de un tono demasiado ingenuo, pero no deja de
mostrarnos una realidad interesante que contrapone, otra vez
más, varias caras de un país tan desigual y
heterogéneo. Obtuvo una merecida mención del jurado.
RAIN DOGS

El director malasio Yuhang Ho, quien con sus filmes precedentes
ganó menciones en los festivales de Pusan y Rotterdam, ha
participado con su nuevo trabajo en el BAFF '07, pero parece que ha
pasado sin pena ni gloria por la sección oficial. Si bien de
entrada la ambientación fría y la línea argumental
desapasionada de este su último largometraje parecen tener todos
los números para dejar indiferentes a muchos espectadores,
cuanto más tiempo pasa tras el visonado y reflexiono sobre el
cometido del film, más estimable y de mejor recuerdo se me hace.
El guión de "
Rain Dogs"
pudo haber dado a luz a una película violenta con altas dosis de
acción. Los ingredientes los tiene: asesinatos, atracos,
palizas, secuestros, delincuencia y armas. Pero el afán de
Yuhang ha sido otro muy distinto: el de crear un drama sereno y lento,
siguiendo la estela vanguardista de Weerasethakul, Ratanaruang o
Tsai-Ming Liang, recurriendo a la elipsis en los momentos de
acción y violencia, para dejar claro que sus intenciones son
otras. De no ser así, quizá su película se
habría proyectado en la sección Asian Selection y no en
la oficial. Y quizá en esa evasión de la acción,
el conflicto explícito y el arrebato, residirá para
muchos el defecto de "
Rain Dogs".
Lo que se nos ofrece, en cambio, es la evolución sutil de un
personaje joven que abandona la adolescencia y pierde en ese
tránsito los últimos vestigios de inocencia, siendo el
detonante de todo ello el asesinato de su hermano mayor. El joven huye
del bullicio decadente y oscuro de la gran ciudad (encontraremos, en
efecto un retrato no precisamente lisonjero de Malasia y su capital
Kuala Lumpur) para tomarse un tiempo en el pueblo de su tío, que
deslumbrará gracias a la fotografía de Gay Hian Teoh,
responsable también de la fotografía de "
Opera Jawa" y de la de los films de
James Lee, entre los cuales la también presente en el BAFF de
este año "
Before we fall in
love again". La película, en fin, empieza y acaba
prácticamente
in media re,
sin desarrollar un argumento palpitante, optando por que no sucedan los
hechos que se anuncian y se esperan, dejando una sensación
amarga y consiguiendo, en el sentido menos glamuroso posible, una alta
dosis de realismo.
SUMMER PALACE

Este año el Durián de Oro, premio concedido por Casa Asia
y dotado de 6.000 euros, ha sido otorgado a la producción
China “
Summer Palace” del
director Lou Ye. No es de extrañar puesto que ésta fue la
única película de la quinta generación de
cineastas chinos que aspiraba a la Palma de Oro en la
quincuagésima novena edición del festival de Cannes
(2006). Lamentablemente, la gran cantidad de escenas sexuales sumadas
al hecho de ambientar varias escenas durante el trágico episodio
de la plaza Tiananmen en 1989 han chocado con los intereses del
gobierno de la República Popular. El aparato político no
sólo no ha permitido estrenar esta obra, sino que además
el director va a tener que enfrentarse a la prohibición de poder
rodar durante los próximos cinco años. La película
relata una historia de amor que transcurre entre 1988 y 2003. La
historia comienza cuando Young Hong, una hermosa joven visceral y
melancólica, deja su pueblo natal para ir a estudiar a Beijing.
En la universidad conocerá Zhou Wei del que se enamorara
perdidamente y con el que iniciará una relación. Las
infidelidades de Zhou y el carácter obsesivo de la joven
harán que la relación se rompa en varios momentos. La
ruptura de la relación se desencadena paralelamente a la
represión que sufrieron los estudiantes prodemocráticos
por parte del gobierno en el 89. Después del incidente se nos
narran por separado las vidas de los personajes, puesto que Young deja
la universidad y Zhou, al acabar sus estudios, emigra a Alemania. A
pesar de la distancia, las relaciones que mantienen con otras personas
y la distancia que los separa no consiguen olvidarse el uno del
otro. Una película donde ni la brutalidad ni el profundo
erotismo impiden que se desarrolle de forma impresionantemente
lírica un retrato generacional excelente.
LIFE CAN BE SO WONDERFUL

Este fue el primer largometraje japonés al que asistí
este año, y la decepción no pudo ser mayor.
Curiosamente, la sala estaba llena esta vez (más que las
películas en sí o el renombre de cineastas o actores, los
factores determinantes para llenar una sala son la hora y el
día). “
Life Can Be So Wonderful”
es el resultado de la suma de cinco cortometrajes dirigidos por Osamu
Minorikawa, cuyo nexo en común es ante todo la
cursilería, seguida por la insulsez del discurso y una
interesante y pretendida dejadez formal gracias a la mezcla de blanco y
negro con color, los movimientos de cámara y el estilo de
grabación doméstico y documental, que consigue un tono
cálido e íntimo. Sin embargo, las pretenciosas voces en
off que nos conducen en todo momento acrecientan la ridiculez del
mensaje (vacío, trivial, sin dar ninguna profundidad real a su
afán detallista), y aunque ocasionalmente se nos ofrecen
reflexiones de mayor nivel, cuatro pinceladas no pueden sacar a flote
el producto. La presencia de Ryuhei Matsuda, joven actor cada vez
más popular, es poco más que testimonial y constituye
claramente el reclamo comercial más destacable y falaz de la
película.
GETTING HOME

La nueva película de Zhang Yang era una de las más
esperadas de esta edición. “
Getting
Home” es mucho más ambiciosa y aparatosa que cualquier de
sus filmes precedentes, sin duda su mayor producción hasta la
fecha. Con todo, no logra escapar de la sombra de su mejor y más
popular obra, es decir, “
La ducha”.
Se distancia de ella mucho más que la sencilla y templada “
Sunflower”, que facturó en
2005, y el mayor caudal invertido en esta su cuarta película
quizá convertirá “
Zhang
Yang, el director de La Ducha” en “
Zhang Yang, el director de Getting Home".
Pero la gracia, la simpatía y el carisma de su segundo film
superan otra vez a su trabajo más reciente. A lo que vamos: “
Getting Home” es un buen compendio
de varios elementos que integran comedia, drama y análisis
social. La cámara sigue a Lao Zhao, interpretado por un
excelente y soberbio Zhao Benshan, durante su extenso y agotador viaje
por China para llevar el cadáver de su mejor amigo, muerto en un
accidente laboral, a su familia. La picaresca que Zhao Benshan confiere
a su personaje, por cierto, nos podría recordar su anterior y
emblemática interpretación en “
Happy Times”. Durante el
trayecto, la diversidad de escenarios y personajes con los que
interacciona Lao nos mostrarán las muchas y distintas caras de
un mismo país, combinando gags ingeniosos y agudas ocurrencias
con el descenso a tropezones hacia un tono solemne, emotivo y
dramático. La visita a un pueblo abandonado de la región
de las Tres Gargantas, que deberá ser anegado por la
construcción de la presa, nos traerá a la mente otra
obra, presente en este mismo festival: “
Still Life”.
STRAWBERRY SHORTCAKES
Puedes ver la crítica de esta
película haciendo click aquí.
NO REGRET
Esta fue una de las mayores
sorpresas y más agradecibles películas de las presentes
en la sección oficial. Tras un envoltorio grave y pesimista, se
esconde un inteligente drama aderezado con varias pinceladas
tragicómicas. Se expone en ella una realidad social referente a
la homosexualidad poco vista hasta ahora en la cinematografía
surcoreana, y se convierte por ello en toda una pieza loable de
crítica social y análisis del choque generacional abismal
que vive ese país: “
En esta
época, sería mejor no tener padres”,
sentenciará uno de los dos protagonistas, dos chicos que se
enamoran y de cuya relación más vale no desvelar
detalles. El film termina desplegando una trama de consecuencias
exageradas pero efectivas y espectaculares, con un punto final que
delata el afán cómico latente que subyace durante todo el
metraje y que el ojo poco avizor podría confundir con errores no
intencionados. Película que rompe tabúes, que
incomodará a mentes cerradas y que hay que considerar el gran
resultado de la optimización inmejorable de los pocos medios
relativos con los que se llevó a cabo. En fin, por poco que uno
sepa sobre la realidad social de Corea del Sur hoy en día,
resulta evidente el logro y la importancia que supone un filme de este
tipo.
Texto por
Joan-Pol Argenter,
excepto por “
Summer Palace”,
por
Héctor Gimeno.