M
Ryuichi Hiroki, director ya
habitual del BAFF, nos ha vuelto a
deslumbrar con un nuevo ejercicio de redimensión del
pinku eiga, dotándolo de una
profundidad inusitada, sin abandonar en ningún momento el factor
provocativo y la controversia, sino incluso amplificándolos.
Menos moderado y circunspecto, más osado, que en la más
popular por aquí
Vibrator,
“
M” es un drama de un agresivo
erotismo, que se adentra en terrenos como la prostitución, la
extorsión y el sadomasoquismo, un juego de contrastes alrededor
de la doble vida a la que se ve abocada una ama de casa y la
aparición de un joven repartidor con “
cierto” trauma infantil. A pesar de
lo que pueda parecer, la película está amenizada con un
sutil humor negro, aunque el público se mantuvo rígido
ante tal despliegue de tabúes que tenía lugar en la
pantalla. La alteración del orden de la narración,
además, resulta muy original e interesante: no es que invierta
el orden o simplemente haga uso de flashbacks, sino que algunas escenas
están directamente desubicadas, obligando al espectador a
configurar un leve y efectivo rompecabezas a medida que avanza la
trama. El flashback gracias al cual poco a poco iremos comprendiendo el
carácter del joven repartidor va saliendo a cuentagotas,
manteniendo con ello cierto clima de intriga y tensión. Y el
discurso de la película, hay que decirlo, no podría ser
más ambiguo que su propia protagonista. Si bien “
M” no llega a ser una gran obra
maestra, es una prueba indiscutible de que Ryuichi Hiroki es un
director que vale realmente la pena.
I DON’T WANT TO SLEEP ALONE
Una de las atracciones fuertes
de este festival lo
constituía el pase de la nueva película del quizá
más renombrado e influyente director taiwanés del
momento. Lo que el espectador habituado encontrará en “
I don’t want to sleep alone” puede
resumirse con cuatro palabras: más de lo mismo. Aunque eso no
debe ser entendido a modo de reproche. Más Tsai Ming-Liang,
pues, y esta vez incluso más ameno. Igual de parsimonioso y
genuino como siempre, hará las delicias de todo degustador de
sus apacibles planos estáticos y sus destellos de lirismo (bello
y pulcro final incluido), y quienes quieran encontrar en su estilo
naturalista y observador un análisis del aislamiento social, el
individualismo y la incomunicación, seguirán
encontrándolo, por supuesto. Se nota también que ha
intentado injertar porciones de comedia en la “
narración”, pero salirse de
su estilo no es lo suyo: quiere y no puede. En fin: Tsai Ming-Liang,
¿genio u oportunista? Esto es algo que me pregunto
interiormente, pero, si bien algo hace que me incline por la segunda
opción, no podré dilucidarlo hasta haber visto toda
su filmografía. Siendo mínimamente consciente de lo que
se va a ver, esta película no decepciona.
STILL LIFE
Y he aquí la gran
sorpresa del festival. En un primer
momento no tenía planeado asistir a la proyección de “
Still Life” ya que, sabiendo que
será estrenada en nuestro país (bajo el nombre de “
Naturaleza Muerta”), me decantaba
hacia la intrigante “
Dasepo Naughty
Girls” del prometedor Je-yong He. Finalmente, las malas
críticas que llegaron a mis orejas sobre el nuevo film de este
director surcoreano, guiaron mis pasos hacia la película de Jia
Zhang-ke, comprensible ganadora del pasado festival de Venecia. Pues
bien, empiezo ya la efusiva alabanza que este trabajo merece: pura,
enorme y sobria obra maestra. La culminación, el
perfeccionamiento, de un proceso que Zhang-ke empezó con “
Pickpocket”. Panorámicas
impresionantes de, sí, naturaleza muerta, esa que con
razón impera en el título. El mencionado
perfeccionamiento de “
Still Life”
(en otras palabras, la mejora definitiva del estilo de Zhang-ke) viene
dado, en parte, por la inclusión de pequeños toques
cómicos que endulzan el guión (desde el chistoso
idólatra de Chow Yun-Fat hasta ciertos diálogos bien
estudiados y situaciones puntuales más que burlescas, que
sería largo enumerar), y también por las innovadoras
pinceladas de surrealismo con las que rompe su estilo ultranaturalista.
“
Still Life” goza, realmente,
de una profundidad y sensibilidad que ya les gustaría otras
vacas sagradas del nuevo drama oriental. Un filme excepcional que
recomiendo ver tras conocer ya algo de este director, para poder
apreciar el salto cualitativo. Para terminar la
laudatio, me permito hacer una
lista de los más deslumbrantes y epifánicos momentos
(¡
atención, spoiler!)
que pueblan esta obra: