SUZHOU
RIVER
El director de “
Summer Palace”
firmó en el año 2000 esta ingeniosa fábula urbana
y ha sido todo un deleite poder disfrutarla en el BAFF de este
año. Se trata, ante todo, de un interesantísimo ensayo
cinematográfico, formalmente similar a “
Fallen Angels” o incluso “
Chungking Express” de Wong Kar-Wai,
por los movimientos de cámara, la urbanidad decadente que
retrata, los colores y las luces de neón, pero, eso sí,
con más seriedad y menos comedia. El experimento más
llamativo del film es la vista en primera persona que nos ofrece la
cámara, durante casi todo el metraje, sin que lleguemos a
conocer el aspecto físico del protagonista. La historia, fugaz y
escurridiza, nos lleva de una punta a otra de Shanghai, urbe que se nos
muestra bulliciosa y cargante, con el contaminado río Suzhou
como pieza central de la escena. La trama avanza a ritmo veloz y a
golpe de una aparente improvisación, que es sin duda un recurso
estudiado y efectivo. Un chico que se gana la vida realizando
grabaciones de vídeo empieza una relación con la artista
de un bar que confecciona un estrambótico número
acuático. Sin embargo, esa chica parece ser la misma que tiempo
antes mantuvo un idilio con un joven y melancólico motorista. En
definitiva, un cocktail posmoderno que mezcla secuestros, sirenas,
revanchas, desamores y equívocos, y que hará respirar al
espectador una brisa grisácea y romántica.
EL REY DE LAS MÁSCARAS
Grata y reconfortante, esta
memorable película se
rodó en el año 1996, pero tiene ya el sello y el
aura de todo un clásico consagrado del cine oriental. La
historia sobre un artista experto en el arte de trocar las
máscaras y su búsqueda con ahínco de un
niño que se convierta en su sucesor y heredero del secreto
ancestral de su técnica será la vía argumental que
nos conducirá a la metáfora y la denuncia,
llevándonos de lo tierno a lo fatídico. Bajo el aspecto
de un filme de época, se constituye todo un alegato antisexista,
contra la burocracia, la falta de derechos y las torturas, las mismas
que se siguen cometiendo en la China actual, y del mismo modo en que el
protagonista de esta película es forzado a confesar una
acusación falsa. Pero no todo es sórdido en esta obra,
pues no tiene intenciones de anclarse en el pesimismo, sino que aposta
por el cambio y la esperanza, y, además, cuenta con toques de
comedia entrañables que la acaban convirtiendo en una
fábula preciosa.
THE BLUE KITE (LA COMETA AZUL)
Con sólo saber que este
fue el film por el que a Tian
Zhuangzhuang se le prohibió rodar hasta 1996 pero que de hecho
supuso su silencio y desaparición en la dirección de
películas hasta 2002, no pude faltar a la cita. Esta
película es una dura, sobria y para nada victimista
crítica al régimen comunista chino instaurado por Mao
Zedong, excelentemente narrada a través del crecimiento de un
personaje, desde su más primeriza infancia hasta entrada su
adolescencia. Un retrato de la intolerancia, las contradicciones y la
intransigencia del nuevo régimen, así como de las vilezas
furtivas que afloraron entre la gente, incluso entre familiares y
amigos. La película se aleja de la lágrima fácil y
los sentimentalismos, pero contiene una gran dosis de fría
emoción, con paréntesis de ternura que son ofrecidos por
los momentos cómicos que nos ofrece el niño protagonista.
Pero todo conduce, sin embargo, a un final deprimente y realista, punto
en el que se llega a comprender realmente el porqué de la
repercusión de este largometraje y sus problemas con la censura.
Zhuangzhuang reapareció nueve años después con la
bella y modesta “
Primavera en un
lugar pequeño”, una película mucho más
íntima y personal, lejos del despliegue escenográfico y
la ambición de las que hace gala “
La cometa azul”.
WEST OF THE TRACKS
A este insólito
documental le hemos dedicado una
crítica independiente y más holgada. Puedes verla
haciendo click
aquí.
Texto por
Joan-Pol Argenter.