BEFORE
WE FALL IN LOVE AGAIN
La sección D-Cinema es
quizás mi preferida. En ella participan producciones de cine
digital, fruto a menudo de los recursos más mínimos y
elementales, ofreciéndonos obras extremamente independientes,
sin ápice de censura y realmente diferenciadas de la
producción cinematográfica convencional. Y este
año, para empezar, nada mejor que asistir al nuevo largometraje
de James Lee, a quien descubrí en el BAFF 2005 gracias a su
genial e incalificable “
The Beautiful
Washing Machine”. En esta ocasión, sin embargo, ha
elaborado un producto aún más difícil de digerir,
de ritmo lentamente duro, pero con momentos cómico-surrealistas
que se recordarán toda la vida. Nuevamente la propuesta es muy
innovadora y con el afán de diferenciarse de cualquier posible
referencia: nada de música hasta pasada la mitad de la
película, y un golpe de efecto final dotando de color la
última escena, tras todo el metraje en blanco y negro. El
intrigante argumento, acerca del marido y el amante de una misma mujer
que se juntan para intentar aclarar su desaparición,
acabará conformando un sutil alegato por la paz y la felicidad
entre las personas, contra la monogamia si me apuran, sobre todo
gracias a esa colorida y significativa escena final. Si uno consigue
sobrellevar con conformidad el desarrollo flemático del
argumento, podrá conectar con el estilo del director malasio y
maravillarse en su arte de “cotidianizar”
lo extraordinario y redimensionar lo ordinario.
SUNDAYS IN AUGUST
Iré directo al grano:
totalmente vacía y sin mensaje. El director de este fútil
trabajo no tiene nada a explicar, nada. Lo único que tiene, eso
sí, es una película en DV para poder presentarse a
festivales. La sinopsis del BAFF (compadezco a quien tuvo que
enfrentarse a la difícil tarea de presentar como algo atractivo
a este torpe producto) solo comentaba lo único aprovechable de
este fracaso: la primera escena. La película era ambiguamente
calificada de “hipnótica”.
Desde luego, esa primera escena, impactante y creativa, en la que se
muestra a cámara lenta el accidente de tráfico del que
partirá la “trama”,
constituye un inicio y una prometedora declaración de
intenciones, que enseguida, sin embargo, se deshinchará.
Debió ser una ingeniosa ocurrencia que fue elevada a la
categoría de largometraje con la inclusión de un centenar
de minutos insustanciales a continuación. Un relleno
soporífero con el que poder dar el nombre de “película” a este desacierto. Una sola secuencia, mucho menos siendo la inicial, jamás
sacará a flote 100 minutos de carencia. Y en este caso, ni
siquiera cuatro pizcas de calidad (relativa, claro) que han de aparecer
después pueden llegar a reanimar un guión en coma
irreversible.
WOOL 100%
Genialidad nipona.
Incomparable. Junto con “
Still Life”,
en mi opinión, y con el permiso de los films que me
perdí, lo mejor del BAFF 2007. Esta fantástica
producción es una increíble muestra de hasta dónde
puede evolucionar la calidad del D-Cinema independiente. El relato
mágico, inquietante y estremecedor que toma vida en “
Wool 100%” se articula alrededor de
dos excéntricas hermanas ancianas que recogen, acumulan (en su
novelesco hogar) y catalogan todo tipo de objetos, hasta el día
en que, tras hallar gran cantidad de ovillos de lana roja, una tercera
inquilina se infiltrará en su domicilio. Sin duda, una historia
onírica y surrealista, pero que nos ofrece las claves
suficientes para entenderla. Bella y entrañable,
estéticamente genial y con una poderosa escenografía que
evidencia la cantidad de recursos y medios invertidos en su
producción. Una obra como esta podría haber participado
en la sección oficial, del mismo modo en que los films de esta
sección también deberían optar al premio del
público.
Texto por
Joan-Pol Argenter.