Extracto del chat del director de Brokeback mountain y Deseo,
Aleonado. El taiwanés ganó el León de Oro en Venecia este año con Deseo, peligro y el Oscar a mejor dirección lo ganó en 2005 por su historia de vaqueros gays, Brokeback mountain.

–¿Qué le hizo empezar a hacer cine?
–No lo sé exactamente. Es la única cosa que me gusta hacer y que creo que sé hacer bien. Cuando era niño era muy tímido, a los 18 años subí al escenario por primera vez y me di cuenta de que eso era lo que quería hacer en el futuro.
–¿Deseo, peligro es la mejor de su carrera?
–Sí, estoy de acuerdo. A mí me parece mi mejor película. Realmente el público será quién lo decida.
–Como tiene varios Oscar, supongo que el primero que recibió será el más especial ¿o me equivoco? Y una curiosidad ¿dónde guarda todos sus premios?
–Los más importantes los guardo en mi estudio. Y los más pequeños están en el almacén. Y sí, el primer Oscar es el más especial, además fue a la primera película en chino. El segundo lo recibí como director. Y fue el segundo no blanco en ganarlo, lo que también me enorgullece.
–¿Cómo un extranjero puede tratar con tanto conocimiento la cultura y tradiciones de Estados Unidos?
–No me siento cómodo haciéndolo, parece fácil pero no lo es. Tengo que trabajar mucho para conseguir ese tipo de trabajo. En esos casos he de entender muy bien el subtexto...
–¿La parte más difícil de Deseo, peligro fue introducir al sexo como un personaje más?
–Sí, sin duda. Tengo la impresión de haberme bajado a los infiernos con los actores y con el equipo. Dejar al descubierto los sentimientos tan profundos es algo que duele mucho y dirigiendo unas interpretaciones tan auténticas es muy difícil. Es muy incómodo, pero es muy importante ser honesto.
–¿Esta nueva película es tan minuciosa y tan impactante en los sentimientos como Brokeback mountain?
–Para mí sí, examina lo mismo, aunque Deseo, peligro es más dura. Creo que son obras hermanas que tratan sobre un amor imposible. Una está ambientada en el paraíso, la otra en el infierno. Deseo, peligro está en el infierno.
–¿Cuáles son los directores actuales por los que más respeto tiene?
–Cuando estaba trabajando en mi primera película, me juré a mí mismo que a cualquier persona que consiguiese terminar una primera película yo lo iba a respetar. El número uno para mí todavía es Bergman.
–¿Hasta qué punto lleva al rodaje las ideas cerradas o se deja llevar por lo que surja en el momento?
–Normalmente lo tengo todo muy planificado, pero creo que es muy importante interactuar con los actores. Y no trabajo con storyboards.
–Hay una "visión oriental" que hace posible el que no solo sus películas sino las de sus paisanos sean estéticamente bellísimas.
–No todas las películas orientales son parecidas. En general, hay más libertad para expresar emociones que en el cine estadounidense, la industria es más pequeña y se puede trabajar a un ritmo más lento, desarrollando más las historias. En el arte oriental hay más énfasis en el tratamiento del espacio, mientras que en el occidental se trata más la masa. Para mí, la belleza de cierto cine oriental es que la ambientación predomina sobre el drama.
–¿Qué se siente cuando sabe que puede influir hasta tal punto en el sentir de las personas con un filme?
–Soy consciente del efecto, pero hago un esfuerzo para quitarme ese peso de encima. Cuando piensas que tienes poder sobre los espectadores te puede afectar demasiado cuando estás haciendo la película y es conveniente olvidarlo. Es otra razón por la que sigo saltando de un género a otro, para olvidar que tengo ese poder.
CARRERA
FILMOGRAFÍA. Sensatez y sentimientos (1995), La tormenta de hielo (1997), Hulk (2003), Brokeback mountain (2005), Deseo, peligro (2007).
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