El “yakuza-eiga” es el
género que retrata las andanzas de estos aventureros,
sucedáneos de los “ronin”,
y que están tan cerca del mafioso convencional, debido a sus
actividades ilegales, como lejos de ellos, dada su sujeción a
férreos códigos morales. Por fin tenemos un libro que
resume su historia. ¿Colmará nuestras expectativas?
Eran muchas, quizás demasiadas, las expectativas que los
seguidores del cine japonés en general y del “yakuza-eiga” en particular
teníamos depositadas en “Yakuza
Cinema, crisantemos y dragones”. El mero hecho de constituir el
primer libro en lengua castellana (y editado en Europa) que versaba
sobre un género casi desconocido por el gran público en
Occidente pero a la vez fuente de influencia para un gran número
de artistas, ya era razón para esperarlo con impaciencia. Y lo
fue aún más cuando conocimos las caras que se
escondían detrás de su elaboración, los hermanos
Aguilar, dos personas con una vasta experiencia en el campo de la
crítica
cinematográfica. Por un lado, tenemos a Carlos, con algo
más de camino recorrido en esto del cine, y con un libro
básico a sus espaldas como es la “Guía de Cine”. Por otro
lado, su hermano Daniel, algo menos prolífico en cuanto a la
escritura, pero que dado su lugar de residencia en Tokio y su
colaboración en ediciones en DVD de películas
fantásticas de la productora japonesa Daiei, se presume un
profundo conocimiento de la historia y la cultura nipona. Pero a pesar
de la suma de tan apetitosos ingredientes, “Yakuza Cinema, crisantemos y dragones”
nos deja un sabor un poco agridulce, de algo que pudo haber sido y
finalmente no fue.
En primer lugar, lo que más nos llamó la atención
cuando llegó la publicación a nuestras manos fue la
impresionante presentación del material. El trabajo de Calamar
Ediciones es digno de elogio y justifica por sí solo la compra
del libro. La cubierta en blanco, manchada con el punto rojo de la
bandera japonesa y la presencia del mítico actor e icono del
cine de “yakuzas” Ken Takakura
(el cual por cierto, se encarga de redactar el prólogo del
libro) se acompaña de la palabra “yakuza” en color dorado y en
relieve. En el interior, nos encontramos con una amplísima
variedad de fotogramas y carteles originales en B/N de varios films
comentados, así como con la impactante presencia de cuatro
cuadernillos en papel couché con lujosas fotografías a
todo color, y con la aparición de detalles visuales en el inicio
de cada capítulo. Este aspecto denota lo cuidado de la
presentación, y pone de manifiesto la seriedad con que Calamar
Ediciones ha llevado a cabo esta empresa.
Ahora pasemos a lo más importante, el contenido. El libro se
abre con un capítulo corto pero intenso, a la vez que necesario,
en el cual nos aproximamos al nacimiento sociológico del “yakuza”, su significado, su
importancia, y su devenir a lo largo del desarrollo de Japón.
Una vez concluida esta sección introductoria somos guiados de
manera cronológica a través de toda la filmografía
del cine de yakuzas, desde las primeras películas de Shozo
Makino, hasta el cine actual, prestando especial atención a los
directores más importantes del género, como el
imprescindible Seijun Suzuki, Teruo Ishii, o Kinji Fukasaku. A la vez
se sitúa al lector en el contexto social, mientras se exponen
las pertinentes distinciones entre que aspectos del género
cultivaban las distintas productoras niponas (Daiei, Nikkatsu o
Toei), y se explican los cambios que sufrió el “yakuza-eiga” a lo largo de la
historia. Los hermanos Aguilar tampoco se olvidan del papel de la mujer
“yakuza” en este cine, ni de
las diversas influencias que ha tenido tanto en Occidente (con
directores como Jim Jarmusch o Quentin Tarantino) como en el propio
mercado asiático (caso del cine de acción de Hong Kong).
Finalmente, el último capítulo permite un acercamiento a
los directores que han revitalizado el género en la actualidad,
si bien cada uno con sus patrones específicos, como Takeshi
Kitano, Takashi Ishii y Takashi Miike.
Si bien en teoría todo parece ideal, en la práctica no lo
es tanto. No dudamos del profundo trabajo de documentación que
han realizado los hermanos Aguilar, pero su manera de exponerlo no es
del todo amena, y lo peor, casi apresurada. Si exceptuamos el
capítulo de introducción, nos encontramos con una
excesiva profusión de nombres, fechas y diversos datos que
más que “enganchar”,
desanima en la lectura. El libro se muestra más eficaz e
interesante cuando los datos se dejan a un lado, y los autores se
centran en hablar con más parsimonia sobre las claves de la
época o de cierto director. No sabemos si el espacio era
limitado, o si el tiempo justo, pero por momentos da
la impresión de haber sido redactado a toda prisa, metiendo la
mayor cantidad de datos en el menor espacio posible, cuando para eso
existe la más adecuada filmografía final. De esta manera,
la narración se enreda y solo cuando los directores esenciales
entran en escena, uno disfruta con el escrito.
El otro problema con el que nos encontramos radica en un ataque casi
infantil, un ajuste de cuentas a todas luces innecesario hacia ciertos
directores (como es el caso del propio Tarantino o de Takashi Miike).
Aquí nos parece ideal que cada uno tenga sus preferencias y sus
gustos, pero tenemos la sensación de que los autores intentan
llegar a estos temas para dejar clara su postura y condenar sin
reservas la obra de estos realizadores. A esto se le suma la
manía de despachar literalmente a películas con una sola
palabra o frase, a menudo innecesaria (1).
Quizás podían haber utilizado este espacio para
profundizar un poco más sobre otros temas, como por ejemplo, las
películas del mismo Fukasaku.
En definitiva y tras lo expuesto, ¿es recomendable “Yakuza Cinema, crisantemos y dragones”?
Pues lo cierto es que sí. En primer lugar porque no existe
ningún otro escrito comparable en nuestra lengua, y casi nada en
inglés (2). En segundo
lugar, como muestra de agradecimiento hacia el soberbio trabajo de
Calamar Ediciones (ya podrían aprender otras editoriales). Y por
último, porque a pesar de lo irregular de la narración y
de cierta falta de tacto de los autores, no podemos negar el trabajo de
ambos hermanos en la búsqueda insaciable de información.
Como comenté al principio, las expectativas eran muy altas, y ha
supuesto una pequeña decepción, pero desgraciadamente los
aficionados al cine oriental tampoco estamos en situación de
exigir demasiado.
Yakuza
Cinema - Crisantemos y dragones
Autores: Carlos y Daniel Aguilar
Prólogo: Ken Takakura
Editorial: Calamar Ediciones
Rústica con solapas - 17 x 22,5 cm.
Artículo por Roberto
Alcover Oti.
(1) Solo recuerdo el ejercicio
de frivolidad en la frase hacia una película de Ridley Scott:
“en la sobrevalorada, muy sobrevalorada, Blade Runner”.
(2) Hace poco tiempo fue
editado en inglés el libro “The Yakuza Movie Book” de Mark
Schilling. Tenéis una reseña en castellano en esta web: http://es.geocities.com/eiga9/articulos/yakuzamoviebook.html
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