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Criticas: Oldboy (2003)
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Después
de
los éxitos de "Joint
Security Area" y "Sympathy For
Mr. Vengeance" Chan-wook Park volvía a tener libertad
para
rodar la película que quisiese. Ambas fueron especialmente
reconocidas fuera de Corea del Sur, pero a Park le faltaba el
merecido renombre como director. Este reconocimiento le llegó
con su tercera película, Oldboy, a pesar de que su rodaje fue
fruto de la casualidad. El director de Memories of Murder, Joon-ho
Bong, le recomendó a Park la lectura de un manga japonés
llamado Oldboy. Este quedó fascinado por su historia y
decidió
escribir un guión que, partiendo de la base del manga, fuese
más allá de su argumento. Y como consecuencia de esto,
aparcó todos los proyectos que tenía entre manos en ese
momento para rodar este drama de venganza y miserias humanas, que a
la postre constituiría la segunda parte de su denominada
“Trilogía de la Venganza”.
Oh Dae-su es un
oficinista bonachón, casado y con una hija, que lleva una vida
aparentemente corriente. Una noche lluviosa, como tantas otras, acaba
en comisaría después de haberse emborrachado. Apenas
recuerda que ese día era el
cumpleaños de su hija. Un
amigo acude a buscarlo a la comisaría, y cuando se encuentran
llamando a casa desde una cabina, Oh Dae-su desaparece.
En realidad no
desaparece, sino que es secuestrado y confinado en una
habitación,
con una televisión como única compañía.
Sin saber el porqué de su secuestro, en un principio intenta
de forma desesperada descubrir las razones de su encierro, pero ante
la pasividad de sus captores, lo deja por imposible. Intenta por
varias veces suicidarse, pero incluso ante ello se ve incapaz.
Comienza entonces a contar el tiempo que pasa encerrado y a escribir
diversos diarios con el fin de evitar perder la cordura. Surge en
él
un sentimiento de venganza y de odio muy profundo contra los que han
intervenido en su encierro. Su ira se alimenta no solo de lo que le
han hecho, sino del desconocimiento de las razones que les han
llevado a secuestrarlo.
Pasados quince
años, Oh Dae-su es liberado. No hay nadie esperándole,
ya que según las noticias, su mujer fue asesinada por él
mismo y no espera encontrar a su hija después de tantos
años.
Oh se comporta como un animal salvaje al que se ha maltratado de
forma brutal, casi hasta la muerte. No tiene modales, todo lo hace de
forma impulsiva y se sorprende por todo lo que le rodea.
Entonces conoce a
Mi-do, su única compañía, y comienza un viaje al
interior de la venganza, primero contra los encargados del lugar
donde estuvo cautivo 15 años, ascendiendo en la cúspide
hasta llegar al responsable de todo lo ocurrido, Woo-jin Lee, amtiguo
compañero de colegio. La persona que por alguna razón
que desconoce, pagó por su encierro, y no lo ha liberado para
mantenerlo con vida, sino para destrozarlo definitivamente con la
razón de su cautividad. El problema es que Dae-su no recuerda
haber cometido nada como para merecer un castigo de tal magnitud.
La historia se
torna en un auténtico “tour de
force conforme Dae-su se da cuenta de que no puede matar a Lee y
culminar su venganza. En tal
caso pondría en peligro lo único que le queda, su hija.
Descubre el porqué de una venganza tan despiad ada a
manos de
Lee. Todo debido a hechos que sucedieron cuando eran adolescentes,
algo que Dae-su presenció y que no tuvo reparos en contar y
que marcaría la vida de Lee. Desde aquel momento planeó
su venganza, a pesar de tener que esperar durante años,
en silencio. Llegado el momento, lo único que Oh desea es
olvidar todo lo sucedido, como si aquello no hubiese sido más
que una horrible pesadilla, en una noche lluviosa…
Oldboy ahonda en
los sentimientos más oscuros del ser humano. Vemos como una
persona puede contener su odio a otra durante años, y hacerle
pasar un auténtico calvario por un desliz infantil cuando este
ya es un adulto. Le destroza la vida por completo, y llegado el
momento, descubre con pavor que todo, incluida su sed de sangre, no
tienen justificación. Esta es la historia de hombres
convertidos en monstruos, sin sentimientos ni nada por lo que vivir.
Personas que se han destrozado mutuamente, cuyos fines han sido
sobrepasados por unos medios injustificables.
Desde su estreno,
esta historia de odio y venganza ha cautivado a millones de personas
y supuso el descubrimiento definitivo para Chan.wook Park como un
cineasta con muchas cosas que decir en el futuro. Porque Oldboy es
una película perfecta en todos los aspectos, empezando por su
guión, sorprendente y original, no por distinto sino por
inédito, por contar una historia nunca vista de una manera
nunca hecha hasta el momento.
Cuenta con unas
actuaciones increíbles, que difícilmente serán
superadas por sus propios intérpretes, especialmente Min-sik
Choi y Byeong-ok Kim. Ambos actúan como antagonistas en una
historia que les depara al final más semejanzas que
diferencias. Y también ha supuesto el descubrimiento de
Hye-jeong Kang como actriz a
guión y las actuaciones de sus
protagonistas, sino también por el montaje, original y
vibrante, con algunas escenas tener en cuenta, fantástica en el
papel de hija de Dae-su. Pero la película no solo
sorprendió
por su sorprendente que todavía siguen siendo de
referencia (la lucha en el pasillo, por ejemplo). Y es que en
ocasiones, una buena fotografía y un montaje bien realizado
hacen más por una película que un presupuesto
estratosférico.
Por último,
resaltar la banda sonora de la película, a cargo de Yeong-wook
Jo, que mezcla temas cumbres de la música clásica
frente a composiciones originales con ese estilo y música
electrónica. Un cóctel de géneros que le sienta
muy bien a la película, pues agiliza la acción y la
condiciona dependiendo del estilo del corte que se emplee.
Conclusión: Oldboy es ya ahora
una obra maestra inigualable, quizás la mejor
aproximación
a la venganza y una auténtica tragedia griega visual. Su
importancia se mide además por los muchos que fuimos
conmocionados al verla por primera vez, y que la tenemos como un
listón infranqueable para el resto de películas que
vemos desde entonces, esperando que alguna pueda superarlo. En
resumen, un filme que ha marcado un antes y un después a su
estreno en el mundo cinematográfico.
10/10 (ríe, y el
mundo reirá contigo; llora y estarás solo)
Crítica por Carlos L. Montero (Callros)
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