chicas con webcam bla blibli blo blu siempre estan ahi: putas, guarras
Viernes, 29 de Agosto de 2008.
Buscar.

Búsqueda de películas.
Búsqueda de gente.
 
Tu usuario.
Usuario:
Contraseña:

 
 
Foro
 
Noticias.
Rumores.
Eventos.
Noticias.
Artículos.
Sobre EigaOtaku.
Entrevistas.
Especiales.
Críticas.
Biografías.
Sorteos (nuevo).
 
Secciones.
Películas.
Fichas personales.
Foros.
 
Recomendamos..

La mayor recopilación de Películas Hentai. Descargalas facilmente y disfruta. Peliculas-hentai.com
Intrigas y Misterios.
www.intrigas.com
Disfruta de la mejor musica pop, pop music del momento en youmix.es
Hentai Tv

Quieres tener un diario online Gratis? crealo en DiariosOnline.net
Si necesitas un prestamo en Prestamis.com tienes la solucion
Videos de Golf en Videos-Golf.com
Cursos de Piloto de Avion se Piloto de Avion entra en www.piloto-avion.com.


Últimas críticas.
1. Strawberry Shortcakes (2006)
2. West of the Tracks (2003)
3. Desert Dream (2007)
4. The Host (2006)
5. A Dirty Carnival (2006)
 
Artículos: La (aparente) transformación de los personajes en el cine de KIM KI-DUK

Este artículo está dedicado especialmente a Lía, por haberme animado a escribirlo y por empujarme a obtener la visión más romántica de “Hierro 3” que ahora comparto; y a los miembros de Allzine.com porque sin ellos jamás hubiera podido disfrutar de la obra completa de este genial cineasta.

Hasta hace apenas unos meses, solo se habían estrenado en España dos obras del prolífico director surcoreano Kim Ki-Duk, “La isla” y “Primavera, Verano, Otoño, Invierno… y Primavera” (1). Sin embargo, en apenas espacio de tres semanas, sus dos últimos títulos han aterrizado en orden inverso a su realización: “Hierro 3” (Binjip, 2004) y “Samaritan Girl” (Samaria, 2004). Este hecho se convierte así en un motivo de alegría, no solo para nosotros, fervientes seguidores de un cine asiático en constante expansión y en un momento creativo inigualable, sino también para todas aquellas personas que disfrutan del buen cine en general. Porque no se puede negar que un autor como Kim Ki-Duk se ha colado poco a poco en un terreno solo reservado a los más grandes, gracias sobre todo a la eficacia y elocuencia de una cámara que es capaz de transmitir una inmensa amalgama de sensaciones sin necesidad de recurrir a aspavientos ni a excesos formales. Pero antes, permitidme que haga un necesario paréntesis para intentar bucear en esos cambios (si es que realmente los ha habido y son tan palpables) de este autodidacta que arrasa en cada certamen cinematográfico que pisa.

Para la comunidad de seguidores del cine asiático, criada bajo el amparo de los foros y de la banda ancha, el director surcoreano era considerado uno de los bastiones ejemplificadores de Oriente. Esta privilegiada posición fue ganada a pulso gracias a la fuerza visual de sus imágenes, la dureza de sus historias y la ambivalencia con que eran recibidas sus películas en los diversos festivales; todo esto a pesar de ser un cine cargado de una filosofía y metáfora constante y de haberse inspirado en los films de la Nouvelle Vague, en especial de Godard, como bien reconoce Ki-Duk
(2). Sin embargo, lo que antes eran halagos y vítores entre los aficionados se tornaron en críticas, tras ver cómo el surcoreano se alzaba con multitud de galardones en Venecia, Berlín o San Sebastián, gracias a unos largometrajes que a simple vista parecían alejarse de sus cánones habituales. Mientras antes teñía de dolor su obra, ahora la cubría con un velo de optimismo y cierta esperanza. Se alzaban las voces: Ki-Duk se había convertido en un director festivalero, y su cine pasaba de ser sucio y “underground” a ser estilizado y reconocido. Es éste un aspecto curioso que trasciende el mundo del cine y aparece también en multitud de artes; el artista que pasa a ser admirado por el “gran público” y parece perder la identidad con la que dio sus primeros pasos. Para poner otro ejemplo no tenemos que retrotraernos mucho al pasado y podemos nombrar a un Takeshi Kitano, que tras las críticas sufridas tras su paso por Hollywood con “Brother” (3), ha sabido encauzar su carrera con obras impresionantes como “Dolls” o su primer taquillazo en Japón con la paródica “Zatoichi”.

Solo a través de una mirada calmada y reflexiva a los tres últimos títulos que ha facturado Kim Ki-Duk se puede concluir que su cine no ha cambiado en exceso y que solo ha introducido una serie de matices, que permiten a sus personajes “respirar” en ese lugar estancado en el que se hallan habitualmente. Unos cambios (más en el fondo que en la forma) que son fruto de un proceso de transformación espiritual que vive un cineasta casi siempre inquieto; una evolución con un abrupto punto de inflexión tras el rodaje de “El guardacostas”, y que, tras la penitencia de “Primavera...” y “Samaria” se palpa mucho más en “Hierro 3”.

“La isla” (Seom 2000) fue su primera película estrenada en España. A su paso por distintos festivales, su creador ya traía adjuntada la etiqueta de “enfant terrible” del cine surcoreano por la dureza de sus films. De algún modo, en “La isla” aparecen todas las constantes de su filmografía, y es en este título en el cual me basaré para analizar a sus personajes y la transformación que han sufrido, punto clave para entender sus últimas propuestas (entiendo que la mayoría de lectores solo hayan podido acceder a esta película, digamos, de su etapa más “oscura”). Así, nos encontramos ante unos encuadres bellísimos, llenos de lirismo, pero a la vez salpicados de una violencia atroz. Existe una predilección por mostrar a animales maltratados (a menudo peces, pero también perros) y un trato incluso vejatorio hacia las féminas, ya sea como sujeto pasivo que sufre frente a la fuerza masculina o como persona activa que incita al hombre a la perdición (4).

Por otro lado, tenemos a unos personajes que no parecen variar a lo largo de su obra. Se podrían clasificar como auténticos “outsiders”, seres que la sociedad desecha, pero que al mismo tiempo son frutos de ella, la cual los necesita como un espejo en el que mirarse para ahogar sus traumas y problemas. Son personas al límite, incapaces de enfrentarse a un ambiente hostil y con una incapacidad manifiesta para alcanzar la felicidad o la tranquilidad en sus vidas. En el cine del surcoreano, nunca sabemos demasiado de ellos. No conocemos su procedencia pero sí sabemos el destino que les espera, un final abocado a la desgracia y a menudo, a la muerte. Por ello aparece casi siempre la violencia en sus vidas, la única manera que tienen para afrontar las dificultades de su penosa existencia. Para alcanzar una felicidad siempre esquiva recurren al dolor (bien sea recibiéndolo o infringiéndoselo a los demás), al parecer, único elemento que han aprendido para manejarse en la sociedad.

¿Pero, por qué?, ¿qué extraños designios mueven sus hilos para que no abandonen sus penurias? La respuesta radica en la no existencia de varios caminos para escoger, debido a unas habilidades, de las cuales simplemente carecen o ni siquiera ponen en práctica. Son personajes que se mueven en una sola dirección, sin atajos que les saquen de su sufrimiento. Kim Ki-Duk les priva a menudo de la capacidad de hablar (ya sea al chulo de
“Bad Guy” o al pintor de “Real Fiction”), reivindicación de su no pertenencia a la sociedad. Al fin y al cabo, el lenguaje es la herramienta más importante de socialización y la mayoría de héroes “kimdukianos” (y perdón por un término que volveré a repetir) no lo utilizan. Su dolor se incrementa ya que nunca llegan a completar una necesaria catarsis porque no poseen las habilidades necesarias para ello, y se pierden en actos violentos y excesivamente viscerales. Incluso sentimientos como el amor, presente en los anhelos de algunos de sus protagonistas, se tornan en obsesiones bizarras y de carácter perturbador. De esta manera, estos personajes se mueven en un ambiente real bajo una apariencia ficcional, convirtiéndose casi en espectros de sí mismos, fantasmas no muy alejados de aquellos que pueblan el Tokio apocalíptico de “Kairo” (id, 2001. Kiyoshi Kurosawa) o de los yakuzas nihilistas del cine del japonés Kitano.

A partir de “Primavera…” Kim Ki-Duk parece insuflar un halo de esperanza a sus personajes aunque no exista un cambio palpable en su construcción, ya que se siguen situando fuera de los márgenes sociales (aunque con matices, ahora conocemos algo más de su procedencia). Esta esperanza viene dada por la posibilidad de escoger, de encauzar su vida sin necesidad de recurrir a la violencia autodestructiva de trabajos anteriores. A través de preceptos religiosos (el budismo en “Primavera…”, el cristianismo en “Samaritan Girl”, y una mezcla de ambos en “Hierro 3”), sus protagonistas afrontan las dificultades y buscan la paz interior. ¿Termina premiándoles Kim Ki-Duk por ello? Sí y No.

“Primavera, Verano, Otoño, Invierno… y Primavera”
Estrenada debido a su éxito en diferentes certámenes cinematográficos y con posibilidades de “triunfar” en las carteleras españolas aprovechando un “efecto kimono” (5) inherente a las producciones mas esteticistas procedentes de Asia, “Primavera…” se muestra como un fresco de la vida, dividida en cinco partes que cuenta la historia de un niño que vive junto a un monje en un islote flotante en plena naturaleza. Siguiendo el paso de las estaciones, seremos testigos de su crecimiento, mientras descubre el amor, el deseo, el dolor y el perdón. Condenada injustamente por un sector de la crítica debido a su apariencia de postal y su budismo, algo “light” y moralista, es la pieza clave para entender las obras posteriores del cineasta. Sería absurdo y de poca profesionalidad infravalorar a un film en el que el propio director toma parte en sus dos últimos fragmentos. A modo de penitencia, de búsqueda de un perdón por sus actos, Kim Ki-Duk se ata a su espalda una roca y asciende una montaña para liberarse de los pecados cometidos en una enigmática juventud. Ahora ya se encuentra libre, y es el turno para que sus personajes busquen también ese perdón.

“Samaritan Girl”
A pesar de llegar a las pantallas españolas más tarde que la posterior “Hierro 3”, “Samaritan Girl” está más cerca de “Primavera…” que de esta última, ya que en esta ocasión son los propios protagonistas quienes se redimen por sus actos. La obra vuelve a estar dividida en tres actos, cada uno centrado en un protagonista aunque unidos por el personaje principal, Yeo-Jin (la samaritana), una estudiante que ejerce como proxeneta consiguiendo los clientes para que su amiga (que toma el nombre de una diosa, Vasumitra) ejerza la prostitución y de esta manera puedan costearse un viaje a Europa. Sin embargo, Vasumitra (personaje clásico del cineasta que termina abrazado a la tragedia) muere lanzándose desde un balcón debido a una redada policial. A partir de ese instante, la Samaritana, bajo un sentimiento de culpa por la muerte de su amiga/amada se embarca en un proceso, que en palabras del crítico J. Mauro de Pedro, “mezcla la temática del sacrificio-compensatorio (…) con la del martirio asumido, tema muy querido por el catolicismo” (6). Para ello, se acuesta con los ex-clientes de su amiga y les devuelve el dinero. Es a través de este (difícil de comprender) acto, como consigue expiar no solo sus pecados, sino también los de su amiga.

En este momento, aparece la figura del padre de la samaritana, quién tras descubrir los actos de su hija, hace suyas las constantes “kimdukianas” y a través de la violencia intenta ahogar su culpa. Pero lo que en anteriores obras hubiera culminado en la autodestrucción y descenso a los infiernos del protagonista, en “Samaritan Girl” Ki-Duk vuelve a proponerles una oportunidad para la salvación. Gracias al viaje a la tumba de la madre fallecida, se produce un reencuentro emocional entre ambos que culminará en la aceptación del padre de la madurez de su hija. El plano final, tremendamente bello por otra parte, que cierra la película no es tan doloroso como se podría pensar. Finalmente, la hija se queda sola, pero ha purgado sus pecados y está lista para enfrentarse al mundo. El padre se marcha a cumplir su condena por haber asesinado a una persona, pero hay esperanza. En definitiva, a través de “Primavera…” y de “Samaritan Girl”, Kim Ki-Duk y sus protagonistas se han arrepentido, y esa libertad espiritual “ganada a pulso” se pondrá de manifiesto en “Hierro 3”.

“Hierro 3”
En “Hierro 3” se aprecia ya esa liberación de los personajes, tras el proceso de penitencia llevado a cabo en los dos largometrajes anteriores. El protagonista es un clásico “outsider” del cine del surcoreano, no habla y vive al margen de la sociedad, ocupando casas vacías cuando sus moradores se hayan fuera de ellas. A pesar de que psicológicamente se le puede etiquetar de sujeto esquizoide (7), él parece feliz viviendo esa vida, tomando lo que le conviene de la sociedad y devolviéndole el favor como buen samaritano (Ej. lavando la ropa de las casas o arreglando aparatos estropeados). Así avanza el argumento, hasta que entrando en una casa se encuentra a una mujer (ex-modelo para más señas) que es víctima de los malos tratos de su marido. Tras abandonar la casa, y aquejado de un sentimiento de compasión decide regresar, atacar al marido con un palo de golf (reviviendo de nuevo constantes de su cine) y salvando a la mujer.

A partir de este instante se establece entre ellos una relación tremendamente surrealista y no menos irónica, ya que jamás hablan durante todo el metraje pero a la vez se “comunican” más que todas las parejas cuyas casas ocupan. Los “nuevos protagonistas” del cine de Ki-Duk ya buscan la felicidad como fin en sí misma, y no a través del dolor o la violencia. En cierto modo, ahora es la propia sociedad quien los encuentra y los condena, al contrario que en alguno de sus films anteriores, donde es el propio “outsider” quien intenta penetrar en ella sin éxito. Me viene a la memoria el hijo bastardo de padre norteamericano y madre coreana que intenta ser aceptado en ese pequeño pueblo (“Address Unknown”), los amigos coreanos que luchan por sobrevivir en las calles parisinas (“Wild Animals”) o el soldado psicótico de “Coast Guard”.

A través de una bellísima historia de amor, Ki-Duk reflexiona sobre el aislamiento (deudor en este caso del cine del taiwanés Tsai Ming-Liang), la posesión o el vacío comunicacional de la pareja. No solo eso, sino que se permite el lujo de jugar en distintos niveles, de plantear alternativas para los más escépticos en esto del amor, y establece tantas ramas de interpretación que hacen que “Hierro 3” se mueva entre el terreno más real, el fantástico, o el onírico. Los momentos finales recalcan la liberación definitiva del “héroe kimdukiano” (a partir de esos ejercicios budistas que realiza en prisión), un fantasma sin connotaciones negativas que no necesita de la sociedad para ser feliz, y que ha hallado ya el camino para realizarse y vivir en armonía, al menos con sí mismo y con la persona amada.

Finalmente, no me gustaría cerrar este artículo de manera tan bella y exageradamente positiva, porque seguramente aquellos que disfrutan con el cine más sucio del surcoreano hayan encontrado en estos tres títulos toques más funestos. Y no les falta razón. Es la grandeza de un realizador que permite elegir al espectador, para que éste vea a “Primavera…” como un ciclo de dolor y sufrimiento que se repite con la llegada de un nuevo niño, a “Samaritan Girl” como la muerte espiritual de una muchacha desgraciada (recordemos la escena en que la niña sueña con su asesinato a manos de su padre) que pierde a su padre y a su amada, o a “Hierro 3”, como la imposibilidad de que el amor triunfe y de que su protagonista femenina solo pueda recurrir a la memoria de su amor muerto como consuelo para aliviar su existencia. Su cine actual se presenta casi a modo de “tabula rasa”, donde el espectador escribe lo que ve e interpreta.

Repito mis palabras con las que cerraba el primer párrafo: no se puede negar que Kim Ki-Duk está creciendo, que cada vez rueda mejor, que su estilo se depura y que es capaz de transmitir sin palabras, solo con imágenes, todas las sensaciones existentes. Es un hecho al alcance de muy pocos, porque recordemos que el cine, al fin y al cabo, es poner en imágenes la vida que pasa ante nuestros ojos.


(1) A partir de ahora y dado su extenso título, solo “Primavera…”
(2) Con estas palabras no intento desprestigiar a una comunidad de la que me considero parte, pero si dar un toque de atención a aquellos que solamente ven a Asia como la cuna del cine de género.
(3)“Brother”, película injustamente tratada en el momento de su estreno, va ganando en calidad con el paso de los años, hasta que finalmente se la considere como lo que es, el “Pearl Harbour” de Kitano (extraído del artículo de Jordi Costa, “Takeshi Kitano: La calavera origami”. Revista de Cine Nosferatu 36-37: Nuevas miradas del cine asiático).
(4)El tema de las mujeres en el cine de Kim Ki-Duk ha sido siempre punto para la polémica, debido al carácter casi misógino con que son tratadas. Por ello, creo que se merecería un estudio aparte y no ahondaré más en él.
(5) Efecto Kimono: “el espectador occidental reacciona mucho mejor ante una película oriental de corte histórico que ante otra de ambiente contemporáneo (…) Los personajes actuales hacen más problemático (…) el proceso de identificación para dicho espectador. Antonio Weinrichter, Pantalla amarilla: el cine japonés. III Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria, 2002, p. 17.
(6) Jorge Mauro de Pedro, Crítica de “Samaritan Girl”. Miradas de Cine nº 37. http://www.miradas.net/2005/n37/criticas/04_samaritangirl.html
(7) Según DSM-IV, libro esencial usado por psiquiatras y psicólogos para el diagnóstico de enfermedades mentales, el trastorno de personalidad esquizoide se caracteriza por ser un patrón general de distanciamiento de las relaciones sociales debido a un no disfrute de las relaciones personales, y a la preferencia por realizar actividades solitarias (entre otras características).

Artículo de Roberto Alcover Oti.

 
Top de EigaOtaku.

1. Ran. (1985 - nota: 9.19)


2. Los Siete Samuráis. (1954 - nota: 9.17)


3. Hierro 3. (2004 - nota: 9.00)



 


eSedo.com - Compra, venta y registro de dominios y proyectos web infos proyecto: eigaotaku.com estadísticas para proyecto: eigaotaku.com etracker® web controlling en lugar de analisis de archivos log
1. Strawberry Shortcakes (2006)
2. West of the Tracks (2003)
3. Desert Dream (2007)
4. The Host (2006)
5. A Dirty Carnival (2006)
Creative Commons License.
EigaOtaku.Com - Todos los derechos reservados - Contacto
Eigaotaku.com es un portal de Servicanarias